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Historia
La Danza Oriental
La danza, junto con la música, es sin duda una de las más antiguas manifestaciones artísticas de la humanidad, es una de las necesidades primarias del hombre, íntimamente ligada a la religión y a la magia.
Aunque sus orígenes precisos son inciertos, podemos imaginar el origen de la danza oriental en las primitivas danzas de fertilidad que se practicaban en algunos pueblos de la antigüedad, cuando se pensaba que la fertilidad humana estaba directamente relacionada con la tierra y a las mujeres, que eran las que creaban nuevas vidas, se les atribuían poderes mágicos y ocultos que concluían en rituales dedicados a la Diosa Madre.
En la Anatolia central y mediterránea (Turquía), hace miles de años, las mujeres tenían danzas rituales en honor a estos poderes mágicos de las que los hombres estaban excluidos. En la antigua Grecia y Roma se realizaban diferentes danzas de la fertilidad basadas en la rotación de las caderas y vientre, algunas de estas danzas se realizaban en honor a las diosas muchas de ellas (Astarté, Cibeles, Artemisa
) provenían del este, en particular de Siria y Turquía. En Chipre, lugar de nacimiento de Afrodita, la diosa Griega del amor y la fertilidad, las mujeres realizaban danzas rituales eróticas acompañadas de cantos y percusión mediante las cuales se ponían en trance. Esto les permitía entrar en contacto con la diosa y que ésta les pasase su poder. Ritos similares tuvieron lugar en Mesopotamia, Fenicia, Egipto, Arabia, la India...
Con la llegada de las religiones semitas monoteístas, judaísmo, cristianismo e Islam, el papel de la Diosa fue usurpado por un único dios masculino que concentraba en si mismo el papel de creador y dador de vida, haciendo no solo innecesaria sino también falsa e incluso inmoral la existencia de los ritos ancestrales. Existen numerosas teorías que explican el paso de las sociedades matrilocales adoradoras de la gran madre y de la Luna como principio creador femenino a un estricto patriarcado con un único dios masculino símbolo solar omnipotente. Durante el S. IV d.C. el Cristianismo y poco después en el VII d.C. el Islam, pasaron a dominar el Medio Oriente y aunque tomaron ciertas fiestas y ritos paganos que adaptaron a sus nuevas doctrinas, también destruyeron los cultos dedicados a otras divinidades, especialmente las femeninas relacionadas con la sexualidad y fertilidad que fueron consideradas indecorosas, obscenas y profanas. Las leyes que gobernaban los derechos de las mujeres fueron perturbadas y a los hombres les fue otorgada la absoluta autoridad sobre la familia, las mujeres perdieron su libertad y pasaron a ser posesiones de los hombres. La danza fue relegada al interior de los hogares, aceptada como un pasatiempo social, practicado en casa por mujeres que se entretenían entre ellas mismas.
Cuando la danza dejó de ser parte de las ceremonias y se convirtió en un entretenimiento, fue adoptada y refinada por profesionales que aparecieron rápidamente en escena. Los intérpretes nunca escaparon totalmente del estigma atribuido a su profesión dentro de los países árabes. Esclavos en un primer momento, que entretenían y animaban las fiestas de sus señores, practicada por gitanos y comunidades menores, personas que eran rechazadas por su mala reputación, su deshonestidad y su tendencia a no acatar las normas sociales de la comunidad en general. A pesar de ello, muchos bailarines profesionales fueron bienvenidos a los hogares para amenizar fiestas familiares.
En la propia sociedad árabe, la danza no ha sido materia de estudio ni de representación artística, la mayor parte de la bibliografía o material visual con el que contamos, es el legado de artistas occidentales, viajeros y aventureros como Eugène Delacroix o Jean Auguste Dominique Ingres, que en el siglo XIX empezaron a viajar a países exóticos en busca de nuevas culturas, costumbres y paisajes. El nombre Danza del vientre se empieza a utilizar entonces, acuñado por estos viajeros que quedaron sorprendidos por los movimientos de vientre y cadera que no existían en las danzas europeas.
Durante el S. XIX, en Egipto existían dos tipos de bailarinas: las ghawazee (gitanas) que bailaban al aire libre o en el campo, normalmente para audiencias de clase social baja y actuaban con un pequeño grupo de músicos que solían incluir mizmar (dulzaina), nay (flauta de caña) y tabla (darbuca), y las awalim, que eran mas respetadas y además de bailar, cantaban y recitaban poesía, normalmente actuaban en casas de ricos acompañadas del nay, laud, kanoon (salterio)y la tabla. En ambos casos la danza era improvisada.
A mediados del siglo XIX, algunas bailarinas del mundo árabe comenzaron a llegar a occidente para aparecer en las ferias o exposiciones universales, que estaban diseñadas para presentar los nuevos logros tecnológicos de la era, así como para exhibir diferentes aspectos de la cultura mundial.
En las dos primeras décadas del siglo XX en occidente, aparecieron intérpretes exóticas como Mata Hari o Isadora Duncan y la fuerte sugestión oriental de las nuevas formas de danza se filtró hacia artes hermanas, escenografía, moda, teatro, ilustración y las artes decorativas fueron influenciadas por la percepción que occidente tenia del mundo arábigo-islámico, aunque esta aceptación hizo poco más que moverse entre una moda ondulatoria, plagada de velos de colores sin profundizar en el verdadero espíritu oriental".
En el año 1930, en El Cairo, una mujer libanesa llamada Badia Mansabni abrió una sala de fiestas llamada Casino Badia. Esta sala se hizo muy popular. Tenía un programa diverso que se basaba en el oriente y ofrecía bailarines, cantantes, músicos, comediantes y números europeos. La danza oriental siempre se había bailado en espacios pequeños. En el Casino Badia tuvo que ser adaptada a escenarios grandes. Badia Mansabny además de formar a sus bailarinas trabajó con coreógrafos y bailarines europeos para incluir elementos de otras danzas (ballet). Estas bailarinas actuaban normalmente en grupos, aunque las que destacaban por su talento hacían a veces un solo. Durante esta época se puso de moda el traje de dos piezas con pedrería y flecos que estaba inspirado en las películas americanas.
En esos años se produjeron un montón de películas en Egipto y era habitual incluir alguna escena de danza o tener una bailarina como protagonista. Muchos cazadores de talentos iban al Casino Badia buscando bailarinas para estas escenas. Las bailarinas actrices tuvieron mucho éxito entre el público y muchas llegaron a ser estrellas de cine muy populares que adquirieron un estatus que nunca antes habían tenido.
En este momento, el raqs baladi (danza del pueblo) comenzó a presentar cambios fundamentales, tomó influencias del contexto cultural y comercial en el que se encontraba, por lo que perdió una parte esencial de su espíritu así como de su integridad. Hoy en día, las bailarinas hacen acrobacias en el suelo, suben y bajan de las puntas de sus pies, visten zapatillas de tacones altos y su vestuario se inspira en el glamour y arte de Hollywood, la danza árabe se ha trasladado al mundo del cabaret y el show nocturno.
Actualmente, existe una nueva dirección en la danza oriental, emprendida por un creciente número de bailarines árabes y occidentales, que han iniciado un movimiento en pro de una danza más teatral, que combina elementos de los diferentes países del Medio Oriente y Norte de África, incluye movimientos del folklore egipcio, danza clásica y contemporánea, con grandes desplazamientos, vueltas y movimientos para todas las partes del cuerpo, aunque los de cadera siguen siendo los más importantes.
Los países árabes donde más se ha desarrollado en los últimos tiempos son Egipto, Líbano y Turquía. Debido a la emigración árabe también se ha desarrollado en algunos países europeos y de América, como Alemania, Francia, Brasil y EE.UU.
La Danza Oriental es en la mayoría de los países árabes parte de la cultura popular, ha permanecido con su naturaleza íntima y rodeada de costumbres, es una tradición que se transmite de madre a hija, ejecutada por las mujeres para su propio entretenimiento. También continúa desarrollándose al aire libre, a cambio de dinero, así como en las casas de los adinerados, en las cuales los bailarines son generosamente recompensados, ingrediente esencial para cualquier ocasión relevante de la comunidad, especialmente para celebraciones importantes, como bodas, ya que una celebración sin un espectáculo de danza oriental no está completa.
El estilo Tribal Americano
Aparece en la costa Oeste de los Estados Unidos a partir del año 1969 cuando la bailarina americana Jamila Salimpour viajó acompañada de los cuarenta bailarines de su compañía, Bal-Anat, en un periplo que recorrió varios países, tribus y pueblos nómadas del norte de África, investigó sobre sus danzas y costumbres, fusionando los estilos tradicionales con el estilo cabaret. Esta danza recrea lo que tal vez debió haber sido el baile en grupo, pretende una vuelta a los orígenes, es una fantasía arquetípica que basa su representación en un espíritu de hermandad en el grupo, y aunque tampoco es auténticamente étnica, cuenta con elementos propios tomados de las diferentes tribus nómadas del Próximo y Medio Oriente, de la Ruta de la Seda, el Norte de África y áreas del Mediterráneo, del folclore persa, tunecino, argelino y turco.
Esta mezcla de culturas, especialmente gitanas se deja notar en los atuendos utilizados por las bailarinas, basados en textiles sencillos, gran cantidad de joyería de la India o Afganistán, cinturones y adornos utilizados en el norte de África, faldas largas en materiales suaves, no trasparentes, pantalones bombachos bajo la falda o turbantes en la cabeza al estilo árabe. El maquillaje del rostro se asemeja al de las mujeres beréberes del desierto y las bailarinas suelen decorarse los pies y las manos con henna.
La danza del Vientre tribal tiene una gran influencia del estilo turco y del griego, incorpora movimientos de danzas ajenas al mundo árabe, como la danza hindú o el flamenco, no existen grandes desplazamientos, los movimientos son casi dolorosamente lentos, engañosamente simples y explosivos, requieren una gran precisión y control muscular, con fuertes movimientos de cadera y rutinas con crótalos, que en conjunto producen un efecto mágico, atreviéndose algunos a calificarlos como hipnotizantes.
La Danza del Vientre Tribal usualmente no esta coreografiada, se da una improvisación estructurada, en el sentido de que las bailarinas siguen a una solista por medio de pequeños gestos y señales esto permite a las bailarinas expresar los sentimientos que la música inspira en ellas, encontrándose a su vez con el reto de mantener al grupo unificado. Normalmente este tipo de práctica solo se hace con un grupo experto que además de danzar exalta un fuerte sentido de comunidad apoyado por la comunicación corporal.
Actualmente la danza tribal ha evolucionado hacia dos estilos diferenciados, que aunque mantienen los mismos movimientos y espíritu de grupo, presentan una estética totalmente diferente, el primero el estilo tribal clásico, mantiene un atuendo mas tradicional, utiliza ritmos y música folclóricos, es un estilo que podemos calificar como pseudohistórico. La fusión tribal, por el contrario, mezcla ritmos de oriente con sonidos electrónicos, tribal trance o etnotechno, acercándose incluso a la estética gótica, punk o industrial, adaptando a los movimientos tribales técnicas de Break dance, Funky
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